En Perú


Esto es lo que nosotros probamos durante el viaje, nos gustó casi todo, la comida peruana un 10!

Comidas

Juanes Los compramos en Sepahua, en uno de los restaurantes “ambulantes” del pueblo. Los comimos en el Anaconda junto con Eloina, Adolfo y Pilar.

Chifles. Son como patatas chips pero de platano “macho”, muy facil de encontrar en España. Riquiiiisimos.

Yuca. También es fácil de conseguir. Es un tubérculo. Se puede hacer de muchas maneras. Nosotros las probamos en Sepahua hervidas y fritas y en Puija solo hervidas, el los dos casos saben muy bien.

Rocoto Relleno. Lo probamos en Pisac. Son como pimientos picantes rellenos de carne. Muy

Paparasca. Es pescado con ají y envuelto en hojas de plátano. Comimos mucho pescado del Urubamba. Sobre todo doncella que sabia a pollo. Otro pescado de curioso nombre era el papachico.

Causa Rellena con Atún. Nos hicieron un día en el alberge. Estaba muy bueno.

Papa a la Huancaína. Buenas. Son patatas con salsa amarilla fosforito, las probamos en el mercado de Pisac.

Alpaca. Es el cordero, lo hacen de muchas formas. Lo probamos en Pisac.

Lomo saltado. Lo probamos en Lima en un restaurante enfrente de la iglesia de San francisco. También lo probamos en Puno. En los dos sitios bastante bueno.

Cebiche de mariscos. Lo probamos en Lima en un restaurante enfrente de la iglesia de San francisco y la verdad fue lo que menos nos gustó aunque seguro que hay restaurantes que lo hacen riquísimo, nosotros no tuvimos suerte. Le ponen ají.

Cuy Chactado. O tambien conocido como conejillo de indias. Creia que no seria capaz pero ¡lo hice! El sabor no estaba mal pero la piel era algo gelatinosa. En general una vez y no más.

No tuvimos valor de comer Anticuchos de Corazón. En Pisac casí caimos pero realmente el aspecto era… ejem.

Sopa de quinua. La probamos en casa de Anselma y de Celestina en la isla de Amantaní. Nos prepararon la sopa con diferentes tipos de papas (camotes, dulces, naranjas, amarillas…), habas y esta especie de sémola que llamada quinua.

Ají amarillo. Lo utilizan en muchos platos. Realmente picante.

Palillo. Es un colorante natural.

Nos faltó probar la Pachamanca. Lo dejamos para otro viajes a Perú.

Postres

Suspiro Limeño Demasiado dulce, lo probamos, como no, en Lima.

Maní. Es como un cacahuete. Rico.

Hay piñas, platanos, aguacates (o platas), cocos, papayas, manzanas raras, sandias, mandarinas muy agrias, pomelos, limas…

Jugos. Muy buenos. En los mercados hay mini jugerías, donde te hacen ricos jugos de fruta al instante. A veces mezclan la fruta con cerveza o licor…

Bebidas

Cerveza cusqueña negra. Mmmmm bueníiiiisma. Era muy diferente a la cerveza negra que encontramos aquí que suele ser más fuerte en sabor a las normales. Esta es dulce, nos encantó. Podrían importarlas.

Chicha. Es una especie de cerveza. No tan buena, por decirlo suave. Pero la experiencia fue única, la verdad. La probamos en Ollataytambo. El las puertas de las casas donde hacen chicha ponen un palo con un papel rojo (como una antrocha). Una señora nos recomendó el lugar donde hacian la mejor chicha del pueblo y fuimos. Recuerdo 3 hombre riendose de nosotros y de nuestras caras al probarla. Recuerdo una conversación “peculiar” sobre Isabel Pantoja con esos tres hombre y por último recuerdo una “ratita” pasear plácidamante por la casa.

Pisco Sour. Bueniiisimo. Lo probamos a eso de las 10 de la mañana en Lima, en un bar en la plaza “” . Durante un buen rato fuimos calentitos por Lima que falta nos hacía. Vaya frio en Lima, acostumbrados a la Selva.

Chicha Morada. También riquisima. Lo probamos en Piuja (el pueblo de Esdras). También lo venden embotellado tipo refreco.

Inka-Cola. Qué decir! Los peruanos se sienten orgullosos de su bebida propia. Incluso patrocina las casetas donde se ponen los policias de tráfico en Lima. Es muy curioso tanto el gusto (a chicle) como el aspecto (parece anticongelante)

Masato. La manera tradicional de preparar esta bebida era masticar la yuca y luego escupirla para que esta fermente… Confio en que el que probamos en cada comunidad no estuviera hecho así, glups. En la selva se toma cuando hay festejos, cuando vienen visitantes… En algunas etnias, rechazar un vaso de masato lo toman como un gran desprecio

El trayecto de Puno a Cusco lo hicimos en bus-cama con la empresa San Luis, poco recomendable y vereis porqué.

Solo llegar y aunque no sea lo más importante, los sillones nos defraudaron un poquitín… pensábamos dormir a pierna suelta, pero uno de los dos asientos no tenia reposa pies. Jordi se quedó con el peor sitio, el que quedaba no era mucho mejor pero, al menos, estaba alejada de un alemán que comenzó con sus ronquidos solo empezar el viaje. Éramos en total 6 turistas (2 alemanes, 2 de Nueva Zelanda y nosotros 2) y dos peruanos.

Al llegar a Juliaca, ciudad donde llegamos en avion desde Lima dos días antes, aunque entredormidos se podían ver a mujeres que nos ofrecían torta o maiz inflado dulce y un un chico y una chica que de manera intercalada anunciaban a grito limpio la inminente salida del bus… ¡Cusco, Cusco!

Pasamos un buen rato parados y viendo como cargaban innumerables maletas, cajas y bultos varios al maletero. No sé si por esta sobrecarga, el bus durante 10 minutos no pasó de 10 km/h a lo sumo (pensé apesandumbrada que esa sería la constante durante todo el viaje) Claro que me equivoqué y poco a poco el bus fue despertando al mismo tiempo que yo iba adormeciendo plácidamente luchando con el remordimento que sentia de haberle dejado el peor sitio a Jordi, pensé en más tarde ofercele un cambio.

De pronto un gran alboroto me despertó. Al mirar a Jordi no encontré respuesta. No entendiamos qué estaba pasando. El bus estaba parado en alguna estación (más tarde descubrimos que era Sicuani) y no se sabia porqué algunos peruanos no habian dejado que continuara su camino. Sentí un gran miedo. Pensé que estábamos en un grave problema.

El inglés con el que habiamos comido ese día en la isla de Taquile nos explicó lo que pasaba. Entró apresuradamente en en departamento y comentó extenuado que en el piso de arriba les habian robado todo, y que revisáramos rápidamente nuestras mochilas. Ahhhh! bueno…. entonces imposible, aquí nos habiamos salvado. El departamento estaba perfectamente iluminado, no habia espacio, la puerta de entrada se atascaba y Jordi casi no habia dormido. Aquí no habia entrado nadie, seguro…

¿Seguro? Me pregunté cuando el aleman abrió el maletín que estaba detras suyo, entre la pared de final del bus y de su asiento donde guardaba una gran cámara a juzgar por el tamaño de éste. A los de Nueva Zelanda, un chico y una chica tambien les faltaba la cámara y dinero. ¡¡¡No podía ser!!! Efectivamente en nuestras mochilas tampoco estaba la cámara. Para tranquilizarme pensé que por precaución la habia dejado en las maletas que estaban en el portaequipaje. Tenia que localizarlas.

Costó que nos dejaran salir del bus, cuando lo hice fui en busca del conductor y lo convencí de que tenia que abrir el maletero y buscar mi maleta. Tarea complicada… miles de bultos y las nuestras muy provablemente detrás de todo. Subió al maletero y desapareció entre el equipaje.

Habia pasado mucho rato, la policia ya estaba poniendo orden y nos hacia sentir un poquito más seguros. La gente gritaba e insultaba a los ladrones que habian localizado hábilmente el inglés y sus compañeros de viaje. Al fín ví nuestra cámara en manos de un policia.

Parecia que todo habia acabado ya que tambien habian encontrado la camara del chico de Nueva Zelanda, pero no. Nos llevaron a una salita de la estación donde tuvimos que aguantar una redacción de acta estrambótica. Al menos una o dos horas más con la gente del autobús protestando y aquellos policías redactando minuciosamente el acta. Fue una situación cómica, graciosa. No tenian papel, tuvimos que dejarles nosotros. Internamente suplicaba que nos dieran la copia, lástima que no fue así. Tanto nosotros como el de Nueva Zelanda estabamos perplejos ante la situación.

Lo más triste fue imaginar la vida del chico al que encontraron con nuestra cámara. En su cartera apareció entre otros documentos 1 sol antiguo, fuera de circulación, el policia malo lo hizo pasar a una habitación y se oyeron varias bofetadas… los tres reaccionamos y todos queríamos protestar pero egoístamente todos pensamos que no era buena idea. Queremos pensar que es lo mejor que le podía pasar al chico, seguramente que todo quedaba en eso, en unas bofetadas y a la mañana siguiente lo dejarian libre, entrar en las cárceles de muchos paises de iberoamérica sería un trance dificil de superar para un chico que seguro no llegaba a 16 años.

Cuando todo estuvo arreglado y ya nos íbamos, el policía bueno me dio una notita sin que nadie se diera cuenta con el teléfono de su hermano Jorge que vive en Valencia. “Llama a mi hermano, que hace mucho que no hablo con él” – me dijo. Hace poco encontré el papel por casualidad, y decidí llamarlo. Suerte que lo hice, por que creo que hice muy feliz a Jorge. Saber que tu hermano, con el que hace mucho que no hablas, está bien, piensa en tí y además se inteta poner en contacto contigo de una manera tan original, es para alegrase, ¿no? Solo por esto, valió la pena pasar tanta angustia en Sicuani.

Fué la noche del estreno. Todos estábamos espectantes de la reacción del pueblo de Sepahua. La obra de teatro la añadimos al programa de actividades del colegio de la misión. La obra se tituló “El fundo animado” basada en un cuento de Adrian, director general de la función. Los protagonistas fueron: la gallina (Maite), el cordero (Maria), la vaca (), la granjera (Miriam), el granjero (Jorge), el cura (Joan), la enfermera (Cyntia), los familiares (Adrián, Jordi), el ratón (Remigio), y como “voz en off”, Alberto.

Después de unos cuantos discuros comenzó el espectáculo. Realmente los disfraces resultaron graciosísmos, y todos hicieron un papel buenísimo. La gente rodeo la pista de baloncesto del instituto y rieron bastante… sobretodo cuando el granjero intentaba persegía a alguno de los animales.

A la obra de teatro le siguieron numerosos espectáculos de danza de muchos tipos. Los chicos, chicas y profesores implicado estaban altamente concentrados para que todo saliera perfecto. Durante todo el sábado hubo muchas otras actividades, pasacalles… por lo visto lo hacen anualmente.

Fuimos a cenar unos Juanes y después acabamos en la “5comentarios” Bailamos todo lo que aguantó el cuerpo y luego a volver andando al albergue. Plena noche, sin luna… suerte que llevábamos los frontales… Volvimos todos agarrados (Maria, Maite, Virginia, Adrián, Joan, Jordi y yo) con cierto miedo a los amaguacas jejeje y a los relámpagos. Justo llegar comenzó a diluviar.

Tanto lluvió, y esta era la 2ª vez (la primera fue a la llegada) que al día siguiente tuvimos que aplazar el vuelo a Lima en varias ocasiones. Estuvimos en el Anaconda tomando chifles y Pilsen durante gran parte de la mañana con Alfonso, Eloina, Pilar, Maria y Maite. Cada vez que íbamos a preguntar faltaban 20 minutos (minutos peruanos, claro). A eso de las 13h despegó el vuelo. Vinieron Remigio, Jorge y el Padre a despedirse.

Realemente nos sentíamos adaptados a la vida en Sepahua.

Esta semana hemos dado clases de informática al fín. Aquí toda iniciativa debe seguir unas pautas y como se deben pedir permisos a tanta gente, se retrasa todo mucho.

En abril, en el instituto tecnológico debia haber comenzado el módulo de Computación pero no empezó. Actualmente Jorge Linares, el director, según nos ha comentado el padre Ignacio esta mañana, está en Lima realizando la solicitud para el año que viene. Veremos si lo consigue ya que con el cambio político que se produjo hace poco, es muy probable que quien autorize la solicitud sea diferente al que la tenga que aplicar dentro de un año y por lo tanto pueden surgir problemas.

Por suerte hablando con los profesores del tecnológico (Noel, Kelly y Luis) hemos podido dar clases en el colegio público, donde habia 8 computadores libres.

La clase comieza a las 6, ya es oscuro aquí y comienzan a prender las luces. Durante el resto del día no hay corriente electrica. La sala de ordenadores… en fín… qué decir… no os podeis imaginar, como hace una calor de miedo dejamos la puerta abierta y allí entra todo bicho viviente. Los chicos y chicas están emocionadísimos y si hay una hormiga voladora de 3cm en la pantalla ni se inmutan pero vamos que yo estoy constantemente apartando insectos para poder ver lo que escriben.

El nivel es muy diferente entre cada uno. Los hay que vienen a la biblioteca y dominan el messenger y por consiguiente manejan bien el ratón etc, pero los hay que lo llevan peor. El otro día, practicamos cómo hacer un currículum y una chica en “Conocimientos de interet” escribió: manejo de messenger nivel alto. Es que son la bomba.  Otra chica, Reyna, en el apartado del CV de “Otros”, escribia cosas negativas y decia sobre si era fumadora o no que solo fumaba cuando estaba nerviosa… jejeje.

En total vienen aproximadamente 30 chicos y chicas, creo que les motiva bastante. Todos estos días hemos estado con el Word. Hay chicos con más inquietudes pero los recursos y el tiempo van escasos. Estamos hablando sobre un proyecto muy interesante con el Padre Ignacio y Pilar, veremos que pasa, el tiempo dirá.

El sabado pasado fue día de deporte. Por la mañana en pleno sol, jugamos un partido de fútbol entre gringos y peruanos. Llegamos a la hora con el bus del equipo campeón (Land Rober siglo pasado). El equipo era mixto e íbamos con uniforme cocacola rojo. Las chicas de Sepahua iban descalzas, los chicos eran bastante buenos y con la calor que hacía no derramaban ni una gota de sudor. En cambio, todos nosotros desfallecíamos. Nos pegaron un baño, aunque el resultado oficial según el árbitro Padre Ignacio fue de 4 a 3 a favor de Perú. Las chicas gringas hicimos un papel bastante digno. Virginia y yo creamos bastantes ocasiones, Maria y Leticia se dejaron la piel. Jordi hizo paradas de ensueño, Sergio y Joan o Joao como se hace llamar demostraron sus dotes de buenos jugadores. Adrian tampoco estuvo mal, aun llevando las zapatillas de Vir, bastante más pequeñas que su pie. Maite no jugó porque esta algo tocada de un pie. Alberto falló muchas ocasiones pero sus quejas al árbitro nos salvaron de una paliza mayor.

Por la tarde tocaba gimcama. La asistencia fue buena. Aquí en Sepahua hay montones de niños. El premio consistia en una tarta que preparamos en el centro y que no estaba del todo cocida pero que se podia comer. Las pruebas ideadas por Sergio y Vir fueron muy divertidas y los trucos de magia de Adrián cerraron una tarde donde no sé quien lo pasó mejor, nosotros o los niños. Al finalizar las pruebas la leche con cacao que preparamos para una prueba de la gimcama desapareció en cuestión de segundos, hice vasos con botellas de plástico para que pudieran beber cuantos más niños mejor. También desaparació la olla.
Pese a este último hecho, no creais que aquí son frecuentes los robos, aunque el lugar es de extrema pobreza como nos recuerda diariamente Nati, las personas son honestas. Somos pocos los gringos y supongo que nos respetan todavía. La primera vez que fuimos de noche del albergue a Sepahua (40 min) andando temía por lo que nos pudiera pasar, pero al ir cruzándonos con la gente del lugar íbamos cogiendo confianza en ellos por la amabilidad con la que siempre te saludan.

Por la noche después de ir a pegar unos bailoteos a “Sincomentarios” se produjo un momento cumbre del viaje. “Carrera loca de motocarros”. El grupo de diez que fuimos a la discoteca, volvimos al albergue en dos motocarros, cinco personas más el conductor en cada uno de ellos, normalmente vamos solo dos o tres. Aquellos motocarristas estaban definitivamente locos, adelantamientos, baches, frenadas, pitazos… ni Alonso coge las curvas como aquellos dos. Llegamos todos con los pelos para arriba y riendo. Inolvidable.

Sencillamente nunca lo olvidaremos. Varias horas internándonos por un sendero, rodeados de vegetación y asombrados por los constantes ruidos de irreconocibles insectos, pájaros… y al final una cascada y un pequeño lago.

Íbamos Maria, Adrián, Sergio, Virginia, Joan, Maite, Miriam, Esdras, Jordi y yo. El recorrido duraba unas tres horas según Miriam. Teniamos que ir rápidos ya que nos esperaban los estudiantes para ensayar la obra de teatro y no queríamos fallarles. Decidimos ir lo más rápido que pudiéramos y eso fue mucho. Ibamos esquivando todo tipo de obstáculos tronco, lianas ramas, altos, bajadas en pendiente a toda velocidad, sin darnos un respiro. 

Vimos árboles que debian medir 5 metros de diámetro y además eran altísimos, nos dijeron que eran el techo de la selva y que llegaban a vivir muchos años. Oíamos los que parecían monos saltando de árbol en arbol aunque nunca los vimos. Pasamos por una colpa,  superficie alta rica en minerales que los  los tucanes, loros y guacamayos visitaban a primera hora del dia y picoteaban las paredes para dexonticarse de las hojas venenosas que comerian durante el día. Exploremos una cueva donde habia pisadas de otorongos y por fín llegamos al salto de unos 9 metros que no dudamos en probar un par de veces.

No llevabámos mucho rato disfrutando un buen baño cuando Sergio resbaló y se hizo bastante daño. Reaccionó rápido y sumido en el dolor decidió acertadamente regresar sin perder un minuto, antes que el dolor aumentara todavía más. Todos le seguimos y creo que admiranmos su entrega y su fuerza. Realmente las contusiones y heridas eran grandes. Casi llegando a Sepahua paramos en una casa donde la familia le curó la herida con un hunguento de aspecto poco saludable aunque pareció calmarle un poco el dolor. Más tarde, ya en el poblado fué al centro de salud y allí le curaron mejor.

Finalmente habiamos conseguido hacer el trajecto en 4 horas, lo normal era hacerlo en 6 horas, agotados, con poca agua, una gran humedad y muchísima calor al dejar la selva, que almenos impedía que el sol llegase con tanta fuerza. Ese día llegaban gente nueva al albergue.  Hubieran tenido que llegar un día antes pero Airmadrid les falló a última hora.  La mañana la acabamos en la jugería, ¿dónde mejor?.

El pueblo tiene aproximadamente 8.000 habitantes y fué fundado por misioneros. Esta al lado de la desembocadura del río Sepahua en el rio Urubamba y está rodeado de selva. Tiene una pista de tierra de aterrizaje de 2.5 km de largo. Solo vuela “Alas de esperzanza” y los domingos por la tarde, no siempre, sale un vuelo a Lima.

Las calles están son de tierra y las casas de madera con techo de hojas secas (tienen cierto parecido a un poblado de oeste). En algunas casas hay televisión, los chicos de la comunidad Machiguenca vienen andando por las noches a verla. Tienen una zona comercial (el Malecón o puerto) donde puedes encontrar de todo (son tiendas tipo “chinos” de ahí). Zara todavía no tiene ninguna tienda, jeje…

Hay una botica, una emisora de radio, dos escuelas de primaria (una pública y otra de los misioneras), dos colegios (secundaria), el centro tecnológico que está en las afueras. Los niños van uniformados las escuelas. No tienen una forma de vestir típica, van con tejanos, pantalones cortos, camisetas de algodón… ropa bastante gastada.

Ahora estamos en la biblioteca donde hay 8 computadores y donde hace una calor irresistible. También hay un hospital, una libreria, una iglesia (hacen misa a las 7 de la mañana y a las 5 de la tarde y ponen música) Donde pasamos mucho rato en una jugería bebiendo unos combinados de frutas y comiendo gusanitos.

Tienen talleres de reparación de bicis, motocarros, lugares donde venden petroleo (gasóleo). Cerca del Malecón, hay varios hotelitos también, bares, restaurantes (todo muy humilde, ya os imaginareis). Y lo mejor… una discoteca!!!. Se llama “5comentarios” (sincometarios). El sábado fuimos a bailar un rato, y al llegar tuvimos todos la misma sensación, era increíble como allí, en medio de la nada, podiamos escuchar música a todo volumen de todo tipo (oimos, la Oreja de Van Gogh, Madona…) Solo sirven cerveza, agua helada (fría) con gas si no dices lo contrario, piña colada con licor pero nada de cubatas. Es complicado encontrar Cocacola, hay una imitación se llama Peru Cola. Lo que sí hay es Inka Cola, que es amarillo fosforito y sabe a caramelo.

Todo sepahuino tiene uno o varios machete… cuchillos de medio metro de largo, que la verdad, asustan. Es común ver a niños con un machete.

Tienen varios campos de baloncesto con gradas y uno de fútbol con un grass (césped), muy distinto al de España.

Aquí amanece muy pronto, a las 5.30 y ya no puedes dormir porque entra un montón de luz. En las ventanas no hay cristales, solo mosquiteras ya que siempre hace calor. A las 6 ya es denoche y se enciende en el albergue un motor que dura hasta las 11 más o menos. Después vamos con linternas hasta que el cuerpo aguanta… pero la verdad es que llegamos agotadísimos cada día.

Es recomendable dormir con mosquiteras en la cama ya que pueden entrar bichos. Hemos visto ya varias tarántulas, hay zancudos (mosquitos que transmiten enfermedades tales como la malaria, infinidad de lagartos, también hay vívoras… En el comedor tenemos la piel de una sussupe (vívora) de unos 2 metros de larga y 20 cm de ancha que encontraron en los alrededores del albergue. Este tipo de vívoras son las más peligrosas, si te pican duras 4 minutos… pero tranquilos que estamos atentos y todavía no hemos visto ninguna viva.

Los chicos del tecnológico hacen prácticas con nosotros… preparan la mesa nos sirven la comida etc… aunque nosotros ayudamos también. La comida la prepara por la noche Pucchina y por la mañana una nativa que no recuerdo el nombre. Comemos alubias, mucho arroz, para postre siempre papaya (buenísima) o plátano (quizá es mejor que el de Canarias, sobre todo los “bizcochitos”, plátanos enanos). El pan es lo peor porque son bollos como de pan de molde… pero ya empezamos a encontrarles el gustillo. El agua la bebemos hervida.

El domingo comimos paella de pollo (mmmm) la hizo Pilar, una profesora que da clase a los profesores para enseñarles como enseñar. Pilar tiene una vida admirable. Este año se ha jubilado y para rematar a venido aquí a transmitirles todo lo que ha ido aprendiendo todos estos años. Ha estado en Africa, tambien como profesora y en muchos más sitios, cuando explica quedamos todos embobados.

En el albergue comemos, dormimos y los chicos vienen a ensayar la obra de teatro que estamos preparando para el próximo sábado. Está también la labanderia, con labadora (nuestras manos) y secadora (las cuerdas de tender). Hay una pequeña biblioteca, una sala de reuniones y están construyendo una barbacoa.

Para ir a Sepahua desde el albergue, podemos ir andando (40 min), en el Land Rover del siglo pasado (un día fuimos 18 personas en él) o en motocarro. El otro día hicimos uuna buena carrera en motocarro, son un poco temerarios estos peruanos.

Hoy hemos ido de excursión a un fundo. Un fundo es una explotación con grandes extensiones de terreno donde hay cultivos y animales.

Para llegar hemos recorrido aguas arriba el río Sepahua con una pequeña embarcación. Al llegar nos han recibido los chicos que trabajaban allí. Nos han dicho que en 10 minutos nos traían unos caballos para poder montar y han tardado más de una hora, aquí se debe tener mucha paciencia. La puntualidad y los horarios no tienen nada a ver en España.

Hemos podido montar a caballo durante un buen rato. Los caballos estaban domèsticados pero podías ir a tu aire. El camino a través de la selva era impresionante. Hemos llegado a una quebrada (río) dónde hemos descansado un rato. Nadie se ha atrevido a bañarse puesto que el agua estaba estancada y había bastante fauna peligrosa (caimanes, pirañas, serpientes, …).

Nos han ofrecido cocos. Aquí los cocos se recolectan muy verdes y te puedes beber el zumo que llevan dentro, quixá un un litro o más. Está muy bueno. Por último nos hemos bañado en el río y hemos vuelto con la barca. A orillas del río había manta blanca (enjambre de pequeños mosquitos) que nos han atacado bastant.

Finalmente llegamos al centro de prácticas de Sepahua donde nos quedaremos durante 2 semanas. Este centro de prácticas del Instituto Tecnologico lo ha construido la Fundación Carlos Laborde. En el instituto hay 2 ramas, Agropecuaria y Turismo, que equivaldrían a un módulo de grado superior en España.

Al llegar nos encontramos 2 habitantes que no esperabamos. La Rosa y Mari Pili. Rosa es una mona choro supergraciosa que no crece mucho y es muy juguetona. Mari Pili es una niña que encontraron en agosto en estado de desnutrición. Su madre la tenía abandonada todo el día puesto que iba a hacer trabajos comunitarios en la chacra. Funcal la acogió y la esta tratando para los parasitos. En octubre la devolverán a su madre. La niña tiene año y medio, pero ni anda ni habla. Sólo dice ‘uh’.

Vamos conociendo nativos. Esdras nuestro guía, estudiante en prácticas de la Fundación, Puchina la cocinera y Ramon el marido de Puchina que hace diferentes trabajos en el centro.

Por último nos impactó una historia de un niño que recogimos de camino de Sepahua para traerlo a su comunidad, los Machihuencas. Este niño jugando con su hermano que llevaba un machete, perdió un ojo. Ahora cuando va a clase se pone una hoja. La Fundación junto con el padre estan intentando ponerle un ojo de cristal para que no se quede marginado.

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