Aquí amanece muy pronto, a las 5.30 y ya no puedes dormir porque entra un montón de luz. En las ventanas no hay cristales, solo mosquiteras ya que siempre hace calor. A las 6 ya es denoche y se enciende en el albergue un motor que dura hasta las 11 más o menos. Después vamos con linternas hasta que el cuerpo aguanta… pero la verdad es que llegamos agotadísimos cada día.

Es recomendable dormir con mosquiteras en la cama ya que pueden entrar bichos. Hemos visto ya varias tarántulas, hay zancudos (mosquitos que transmiten enfermedades tales como la malaria, infinidad de lagartos, también hay vívoras… En el comedor tenemos la piel de una sussupe (vívora) de unos 2 metros de larga y 20 cm de ancha que encontraron en los alrededores del albergue. Este tipo de vívoras son las más peligrosas, si te pican duras 4 minutos… pero tranquilos que estamos atentos y todavía no hemos visto ninguna viva.

Los chicos del tecnológico hacen prácticas con nosotros… preparan la mesa nos sirven la comida etc… aunque nosotros ayudamos también. La comida la prepara por la noche Pucchina y por la mañana una nativa que no recuerdo el nombre. Comemos alubias, mucho arroz, para postre siempre papaya (buenísima) o plátano (quizá es mejor que el de Canarias, sobre todo los “bizcochitos”, plátanos enanos). El pan es lo peor porque son bollos como de pan de molde… pero ya empezamos a encontrarles el gustillo. El agua la bebemos hervida.

El domingo comimos paella de pollo (mmmm) la hizo Pilar, una profesora que da clase a los profesores para enseñarles como enseñar. Pilar tiene una vida admirable. Este año se ha jubilado y para rematar a venido aquí a transmitirles todo lo que ha ido aprendiendo todos estos años. Ha estado en Africa, tambien como profesora y en muchos más sitios, cuando explica quedamos todos embobados.

En el albergue comemos, dormimos y los chicos vienen a ensayar la obra de teatro que estamos preparando para el próximo sábado. Está también la labanderia, con labadora (nuestras manos) y secadora (las cuerdas de tender). Hay una pequeña biblioteca, una sala de reuniones y están construyendo una barbacoa.

Para ir a Sepahua desde el albergue, podemos ir andando (40 min), en el Land Rover del siglo pasado (un día fuimos 18 personas en él) o en motocarro. El otro día hicimos uuna buena carrera en motocarro, son un poco temerarios estos peruanos.