Septiembre 2006


Fué la noche del estreno. Todos estábamos espectantes de la reacción del pueblo de Sepahua. La obra de teatro la añadimos al programa de actividades del colegio de la misión. La obra se tituló “El fundo animado” basada en un cuento de Adrian, director general de la función. Los protagonistas fueron: la gallina (Maite), el cordero (Maria), la vaca (), la granjera (Miriam), el granjero (Jorge), el cura (Joan), la enfermera (Cyntia), los familiares (Adrián, Jordi), el ratón (Remigio), y como “voz en off”, Alberto.

Después de unos cuantos discuros comenzó el espectáculo. Realmente los disfraces resultaron graciosísmos, y todos hicieron un papel buenísimo. La gente rodeo la pista de baloncesto del instituto y rieron bastante… sobretodo cuando el granjero intentaba persegía a alguno de los animales.

A la obra de teatro le siguieron numerosos espectáculos de danza de muchos tipos. Los chicos, chicas y profesores implicado estaban altamente concentrados para que todo saliera perfecto. Durante todo el sábado hubo muchas otras actividades, pasacalles… por lo visto lo hacen anualmente.

Fuimos a cenar unos Juanes y después acabamos en la “5comentarios” Bailamos todo lo que aguantó el cuerpo y luego a volver andando al albergue. Plena noche, sin luna… suerte que llevábamos los frontales… Volvimos todos agarrados (Maria, Maite, Virginia, Adrián, Joan, Jordi y yo) con cierto miedo a los amaguacas jejeje y a los relámpagos. Justo llegar comenzó a diluviar.

Tanto lluvió, y esta era la 2ª vez (la primera fue a la llegada) que al día siguiente tuvimos que aplazar el vuelo a Lima en varias ocasiones. Estuvimos en el Anaconda tomando chifles y Pilsen durante gran parte de la mañana con Alfonso, Eloina, Pilar, Maria y Maite. Cada vez que íbamos a preguntar faltaban 20 minutos (minutos peruanos, claro). A eso de las 13h despegó el vuelo. Vinieron Remigio, Jorge y el Padre a despedirse.

Realemente nos sentíamos adaptados a la vida en Sepahua.

Esta semana hemos dado clases de informática al fín. Aquí toda iniciativa debe seguir unas pautas y como se deben pedir permisos a tanta gente, se retrasa todo mucho.

En abril, en el instituto tecnológico debia haber comenzado el módulo de Computación pero no empezó. Actualmente Jorge Linares, el director, según nos ha comentado el padre Ignacio esta mañana, está en Lima realizando la solicitud para el año que viene. Veremos si lo consigue ya que con el cambio político que se produjo hace poco, es muy probable que quien autorize la solicitud sea diferente al que la tenga que aplicar dentro de un año y por lo tanto pueden surgir problemas.

Por suerte hablando con los profesores del tecnológico (Noel, Kelly y Luis) hemos podido dar clases en el colegio público, donde habia 8 computadores libres.

La clase comieza a las 6, ya es oscuro aquí y comienzan a prender las luces. Durante el resto del día no hay corriente electrica. La sala de ordenadores… en fín… qué decir… no os podeis imaginar, como hace una calor de miedo dejamos la puerta abierta y allí entra todo bicho viviente. Los chicos y chicas están emocionadísimos y si hay una hormiga voladora de 3cm en la pantalla ni se inmutan pero vamos que yo estoy constantemente apartando insectos para poder ver lo que escriben.

El nivel es muy diferente entre cada uno. Los hay que vienen a la biblioteca y dominan el messenger y por consiguiente manejan bien el ratón etc, pero los hay que lo llevan peor. El otro día, practicamos cómo hacer un currículum y una chica en “Conocimientos de interet” escribió: manejo de messenger nivel alto. Es que son la bomba.  Otra chica, Reyna, en el apartado del CV de “Otros”, escribia cosas negativas y decia sobre si era fumadora o no que solo fumaba cuando estaba nerviosa… jejeje.

En total vienen aproximadamente 30 chicos y chicas, creo que les motiva bastante. Todos estos días hemos estado con el Word. Hay chicos con más inquietudes pero los recursos y el tiempo van escasos. Estamos hablando sobre un proyecto muy interesante con el Padre Ignacio y Pilar, veremos que pasa, el tiempo dirá.

El sabado pasado fue día de deporte. Por la mañana en pleno sol, jugamos un partido de fútbol entre gringos y peruanos. Llegamos a la hora con el bus del equipo campeón (Land Rober siglo pasado). El equipo era mixto e íbamos con uniforme cocacola rojo. Las chicas de Sepahua iban descalzas, los chicos eran bastante buenos y con la calor que hacía no derramaban ni una gota de sudor. En cambio, todos nosotros desfallecíamos. Nos pegaron un baño, aunque el resultado oficial según el árbitro Padre Ignacio fue de 4 a 3 a favor de Perú. Las chicas gringas hicimos un papel bastante digno. Virginia y yo creamos bastantes ocasiones, Maria y Leticia se dejaron la piel. Jordi hizo paradas de ensueño, Sergio y Joan o Joao como se hace llamar demostraron sus dotes de buenos jugadores. Adrian tampoco estuvo mal, aun llevando las zapatillas de Vir, bastante más pequeñas que su pie. Maite no jugó porque esta algo tocada de un pie. Alberto falló muchas ocasiones pero sus quejas al árbitro nos salvaron de una paliza mayor.

Por la tarde tocaba gimcama. La asistencia fue buena. Aquí en Sepahua hay montones de niños. El premio consistia en una tarta que preparamos en el centro y que no estaba del todo cocida pero que se podia comer. Las pruebas ideadas por Sergio y Vir fueron muy divertidas y los trucos de magia de Adrián cerraron una tarde donde no sé quien lo pasó mejor, nosotros o los niños. Al finalizar las pruebas la leche con cacao que preparamos para una prueba de la gimcama desapareció en cuestión de segundos, hice vasos con botellas de plástico para que pudieran beber cuantos más niños mejor. También desaparació la olla.
Pese a este último hecho, no creais que aquí son frecuentes los robos, aunque el lugar es de extrema pobreza como nos recuerda diariamente Nati, las personas son honestas. Somos pocos los gringos y supongo que nos respetan todavía. La primera vez que fuimos de noche del albergue a Sepahua (40 min) andando temía por lo que nos pudiera pasar, pero al ir cruzándonos con la gente del lugar íbamos cogiendo confianza en ellos por la amabilidad con la que siempre te saludan.

Por la noche después de ir a pegar unos bailoteos a “Sincomentarios” se produjo un momento cumbre del viaje. “Carrera loca de motocarros”. El grupo de diez que fuimos a la discoteca, volvimos al albergue en dos motocarros, cinco personas más el conductor en cada uno de ellos, normalmente vamos solo dos o tres. Aquellos motocarristas estaban definitivamente locos, adelantamientos, baches, frenadas, pitazos… ni Alonso coge las curvas como aquellos dos. Llegamos todos con los pelos para arriba y riendo. Inolvidable.

Sencillamente nunca lo olvidaremos. Varias horas internándonos por un sendero, rodeados de vegetación y asombrados por los constantes ruidos de irreconocibles insectos, pájaros… y al final una cascada y un pequeño lago.

Íbamos Maria, Adrián, Sergio, Virginia, Joan, Maite, Miriam, Esdras, Jordi y yo. El recorrido duraba unas tres horas según Miriam. Teniamos que ir rápidos ya que nos esperaban los estudiantes para ensayar la obra de teatro y no queríamos fallarles. Decidimos ir lo más rápido que pudiéramos y eso fue mucho. Ibamos esquivando todo tipo de obstáculos tronco, lianas ramas, altos, bajadas en pendiente a toda velocidad, sin darnos un respiro. 

Vimos árboles que debian medir 5 metros de diámetro y además eran altísimos, nos dijeron que eran el techo de la selva y que llegaban a vivir muchos años. Oíamos los que parecían monos saltando de árbol en arbol aunque nunca los vimos. Pasamos por una colpa,  superficie alta rica en minerales que los  los tucanes, loros y guacamayos visitaban a primera hora del dia y picoteaban las paredes para dexonticarse de las hojas venenosas que comerian durante el día. Exploremos una cueva donde habia pisadas de otorongos y por fín llegamos al salto de unos 9 metros que no dudamos en probar un par de veces.

No llevabámos mucho rato disfrutando un buen baño cuando Sergio resbaló y se hizo bastante daño. Reaccionó rápido y sumido en el dolor decidió acertadamente regresar sin perder un minuto, antes que el dolor aumentara todavía más. Todos le seguimos y creo que admiranmos su entrega y su fuerza. Realmente las contusiones y heridas eran grandes. Casi llegando a Sepahua paramos en una casa donde la familia le curó la herida con un hunguento de aspecto poco saludable aunque pareció calmarle un poco el dolor. Más tarde, ya en el poblado fué al centro de salud y allí le curaron mejor.

Finalmente habiamos conseguido hacer el trajecto en 4 horas, lo normal era hacerlo en 6 horas, agotados, con poca agua, una gran humedad y muchísima calor al dejar la selva, que almenos impedía que el sol llegase con tanta fuerza. Ese día llegaban gente nueva al albergue.  Hubieran tenido que llegar un día antes pero Airmadrid les falló a última hora.  La mañana la acabamos en la jugería, ¿dónde mejor?.

El pueblo tiene aproximadamente 8.000 habitantes y fué fundado por misioneros. Esta al lado de la desembocadura del río Sepahua en el rio Urubamba y está rodeado de selva. Tiene una pista de tierra de aterrizaje de 2.5 km de largo. Solo vuela “Alas de esperzanza” y los domingos por la tarde, no siempre, sale un vuelo a Lima.

Las calles están son de tierra y las casas de madera con techo de hojas secas (tienen cierto parecido a un poblado de oeste). En algunas casas hay televisión, los chicos de la comunidad Machiguenca vienen andando por las noches a verla. Tienen una zona comercial (el Malecón o puerto) donde puedes encontrar de todo (son tiendas tipo “chinos” de ahí). Zara todavía no tiene ninguna tienda, jeje…

Hay una botica, una emisora de radio, dos escuelas de primaria (una pública y otra de los misioneras), dos colegios (secundaria), el centro tecnológico que está en las afueras. Los niños van uniformados las escuelas. No tienen una forma de vestir típica, van con tejanos, pantalones cortos, camisetas de algodón… ropa bastante gastada.

Ahora estamos en la biblioteca donde hay 8 computadores y donde hace una calor irresistible. También hay un hospital, una libreria, una iglesia (hacen misa a las 7 de la mañana y a las 5 de la tarde y ponen música) Donde pasamos mucho rato en una jugería bebiendo unos combinados de frutas y comiendo gusanitos.

Tienen talleres de reparación de bicis, motocarros, lugares donde venden petroleo (gasóleo). Cerca del Malecón, hay varios hotelitos también, bares, restaurantes (todo muy humilde, ya os imaginareis). Y lo mejor… una discoteca!!!. Se llama “5comentarios” (sincometarios). El sábado fuimos a bailar un rato, y al llegar tuvimos todos la misma sensación, era increíble como allí, en medio de la nada, podiamos escuchar música a todo volumen de todo tipo (oimos, la Oreja de Van Gogh, Madona…) Solo sirven cerveza, agua helada (fría) con gas si no dices lo contrario, piña colada con licor pero nada de cubatas. Es complicado encontrar Cocacola, hay una imitación se llama Peru Cola. Lo que sí hay es Inka Cola, que es amarillo fosforito y sabe a caramelo.

Todo sepahuino tiene uno o varios machete… cuchillos de medio metro de largo, que la verdad, asustan. Es común ver a niños con un machete.

Tienen varios campos de baloncesto con gradas y uno de fútbol con un grass (césped), muy distinto al de España.

Aquí amanece muy pronto, a las 5.30 y ya no puedes dormir porque entra un montón de luz. En las ventanas no hay cristales, solo mosquiteras ya que siempre hace calor. A las 6 ya es denoche y se enciende en el albergue un motor que dura hasta las 11 más o menos. Después vamos con linternas hasta que el cuerpo aguanta… pero la verdad es que llegamos agotadísimos cada día.

Es recomendable dormir con mosquiteras en la cama ya que pueden entrar bichos. Hemos visto ya varias tarántulas, hay zancudos (mosquitos que transmiten enfermedades tales como la malaria, infinidad de lagartos, también hay vívoras… En el comedor tenemos la piel de una sussupe (vívora) de unos 2 metros de larga y 20 cm de ancha que encontraron en los alrededores del albergue. Este tipo de vívoras son las más peligrosas, si te pican duras 4 minutos… pero tranquilos que estamos atentos y todavía no hemos visto ninguna viva.

Los chicos del tecnológico hacen prácticas con nosotros… preparan la mesa nos sirven la comida etc… aunque nosotros ayudamos también. La comida la prepara por la noche Pucchina y por la mañana una nativa que no recuerdo el nombre. Comemos alubias, mucho arroz, para postre siempre papaya (buenísima) o plátano (quizá es mejor que el de Canarias, sobre todo los “bizcochitos”, plátanos enanos). El pan es lo peor porque son bollos como de pan de molde… pero ya empezamos a encontrarles el gustillo. El agua la bebemos hervida.

El domingo comimos paella de pollo (mmmm) la hizo Pilar, una profesora que da clase a los profesores para enseñarles como enseñar. Pilar tiene una vida admirable. Este año se ha jubilado y para rematar a venido aquí a transmitirles todo lo que ha ido aprendiendo todos estos años. Ha estado en Africa, tambien como profesora y en muchos más sitios, cuando explica quedamos todos embobados.

En el albergue comemos, dormimos y los chicos vienen a ensayar la obra de teatro que estamos preparando para el próximo sábado. Está también la labanderia, con labadora (nuestras manos) y secadora (las cuerdas de tender). Hay una pequeña biblioteca, una sala de reuniones y están construyendo una barbacoa.

Para ir a Sepahua desde el albergue, podemos ir andando (40 min), en el Land Rover del siglo pasado (un día fuimos 18 personas en él) o en motocarro. El otro día hicimos uuna buena carrera en motocarro, son un poco temerarios estos peruanos.

Hoy hemos ido de excursión a un fundo. Un fundo es una explotación con grandes extensiones de terreno donde hay cultivos y animales.

Para llegar hemos recorrido aguas arriba el río Sepahua con una pequeña embarcación. Al llegar nos han recibido los chicos que trabajaban allí. Nos han dicho que en 10 minutos nos traían unos caballos para poder montar y han tardado más de una hora, aquí se debe tener mucha paciencia. La puntualidad y los horarios no tienen nada a ver en España.

Hemos podido montar a caballo durante un buen rato. Los caballos estaban domèsticados pero podías ir a tu aire. El camino a través de la selva era impresionante. Hemos llegado a una quebrada (río) dónde hemos descansado un rato. Nadie se ha atrevido a bañarse puesto que el agua estaba estancada y había bastante fauna peligrosa (caimanes, pirañas, serpientes, …).

Nos han ofrecido cocos. Aquí los cocos se recolectan muy verdes y te puedes beber el zumo que llevan dentro, quixá un un litro o más. Está muy bueno. Por último nos hemos bañado en el río y hemos vuelto con la barca. A orillas del río había manta blanca (enjambre de pequeños mosquitos) que nos han atacado bastant.

Finalmente llegamos al centro de prácticas de Sepahua donde nos quedaremos durante 2 semanas. Este centro de prácticas del Instituto Tecnologico lo ha construido la Fundación Carlos Laborde. En el instituto hay 2 ramas, Agropecuaria y Turismo, que equivaldrían a un módulo de grado superior en España.

Al llegar nos encontramos 2 habitantes que no esperabamos. La Rosa y Mari Pili. Rosa es una mona choro supergraciosa que no crece mucho y es muy juguetona. Mari Pili es una niña que encontraron en agosto en estado de desnutrición. Su madre la tenía abandonada todo el día puesto que iba a hacer trabajos comunitarios en la chacra. Funcal la acogió y la esta tratando para los parasitos. En octubre la devolverán a su madre. La niña tiene año y medio, pero ni anda ni habla. Sólo dice ‘uh’.

Vamos conociendo nativos. Esdras nuestro guía, estudiante en prácticas de la Fundación, Puchina la cocinera y Ramon el marido de Puchina que hace diferentes trabajos en el centro.

Por último nos impactó una historia de un niño que recogimos de camino de Sepahua para traerlo a su comunidad, los Machihuencas. Este niño jugando con su hermano que llevaba un machete, perdió un ojo. Ahora cuando va a clase se pone una hoja. La Fundación junto con el padre estan intentando ponerle un ojo de cristal para que no se quede marginado.

El cielo se aclaró y mientras estábamos comiendo un pollo con patatas, vino el piloto Enrique (7000 horas de vuelo) a buscarnos para salir. Para transportar los 13 pasajeros que somos necesitabamos 3 vuelos. Al final sólo daba tiempo de hacer uno. En este primer vuelo íbamos Josefa (Salamanca-Madrid), Alberto (gallego residente en Madrid), Leticia (madrileña) y nosotros dos.

Llegamos al hangar dónde estaba la avioneta. El aeropuerto de Satipo se reducia a este hangar que tan sólo tenía una radio y la pista de tierra más pequeña que hemos visto nunca. Allí habia unas invitadas de excepción (las vacas) que coordinaban losvuelos de la pista. Increiblemente la avioneta despegó.

El trayecto duraba 1 hora, sobrevolando selva. Cruzamos los ríos Tambo y Urubamba. Se veían diferentes fuegos controlados a la selva para hacer ‘chacras’. El humo se paraba en las nubes y dejaba una linia en el horizonte muy marcada que quedaría allí hasta que llegara la próxima lluvia. Enrique nos explicó el cuadro de mandos dónde se veía que volábamos a 5000 pies e ibamos a una velocidad de 200 km/h. La avioneta nos dejo en Sepahua. Nos esperaba en la pista Nati, padre Ignacio (padrecito) y algunos nativos del pueblo.

Al fin hemos podido acceder a Internet tras 3 días desconectados. Más adelante os explicamos como accedemos. Hoy escribiremos lo que hemos vivido estos últimos 3 días que han sido como 3 meses por todo el que hemos visto y hecho.

El último artículo lo acabamos explicando como habíamos llegado a Lima donde nos acogieron en casa Roela, una familia que alquila sus habitaciones a los viajes de la Fundación y a cambio con el dinero envía material a Sepahua. Llegamos a casa Roela muy tarde. Allí nos esperaba el cambista, había tantos billetes sobre la mesa que parecía que jugábamos al Monopoly. Hicimos el cambio 13 personas de euros a soles (la moneda del país). 1€ eran 4,03 soles. Sólo pudimos dormir 3 horetas porque a la 1 de la madrugada ya partimos hacia Satipo en un bus-furgoneta.

El viaje en furgoneta se hizo mucho más largo que el de avión. La carretera atravesaba los Andes. El punto más alto era 5500m. A la furgoneta le fallaban algo los frenos y fuimos más lentos de la cuenta. Tardamos mas o menos el mismo tiempo que el viaje en avión (12 horas) para hacer 500km. Hicimos una escala a Tarma donde probamos por primera vez una infusión de mate de coca. Evitaremos comentarios sobre los lavabos de este pueblo. Sorprendentemente recibimos una llamada al móvil de Carles allí medio perdidos. El viaje con furgoneta todo y ser por la noche fue impresionante puesto que salimos de la costa, cruzamos la sierra de los Andes y acabamos “de repente” en la selva.

Al fin llegamos a Satipo y llovía. Por lo tanto no podiamos salir con avioneta.

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